Ayer me lo pasé muy bien. Lo que al principio parecía una tarde de domingo cualquiera, en la que seguramente acabaría tirado en el sofa sin otra cosa que hacer que ver pasar el tiempo, se convirtió en algo diferente. Llamé a una amiga, y esta me invitó a su casa. (No penseís mal, no van por ahí las cosas, jejeje). Mi amiga es muy especial para mi. Es arte. A diferencia de este escritor aficionado, que solo destaco expresandome a través de las palabras, y siendo sincero, nunca termina de convencerme del todo la calidad con que lo hago. Pero ella va más allá, pues me enteré de que no solo comparte mi afición por la escritura, sino que además lleva al terreno de la música y del dibujo su expresividad. No es que sea una gran dibujante, ni que toque la guitarra como Paco De Lucía, pero me gusta como dibuja los caballos. Y con el tema de haber aprendido a tocar la guitarra, pues mira, ya es más de lo que yo nunca he hecho. Es uno de mis deseos pendientes, pero por desidia o tiempo, nunca me he puesto con ello. Hay personas que tienen muchas cosas que decir, y para ello buscan todas las formas de comunicación posible. Yo creo que mi amiga es asi. Lo veo en sus dibujos, lo veo en su forma de escribir, y lo veo en sus ojos. Ayer me hizo sentir muy bien. Estaba algo malito, pero daba igual. Su familia a la que no conocía de nada, hablaba conmigo como si me conocieran de toda la vida. El tiempo se me pasó volando, y pronto llegó la hora de irme a mi casa. Asi que solo espero que se vuelva a repetir una tarde asi.
Un saludo a tod@s.